por brankok » Lun, 01 Feb 2010 5:50 pm
Tomado de Notitarde
Ernesto Piovesan
Mec?nica italiana en las pistas venezolanas
Cuando un b?lido cruza victorioso la meta las miradas del p?blico se centran en el piloto. Es ?l quien recibe los mayores homenajes y disfruta, entre trofeos, aplausos y ba?o de champ?n. Sin embargo, ?l s?lo no habr?a podido conquistar la bandera a cuadros, pues necesita tener el respaldo de todo un equipo de mec?nicos, quienes son los encargados de preparar el veh?culo para darle potencia y confianza.
La historia del automovilismo venezolano carecer?a de sentido si no se hiciera referencia a Ernesto Piovesan, mec?nico natural de Treviso, Italia, que desde hace m?s de medio siglo pis? nuestras tierras para quedarse.
"Un preparador no debe preocuparse ?nicamente en atender el carro. Debe preparar al piloto: ense?arle a vivir, a comer, a dormir, que no sea un sinverg?enza. El f?sico tiene que ser lo m?s importante", comenta.
Ataviado con una braga roja de la Ferrari, sentado en su escritorio, Piovesan rememora la pasi?n que, desde ni?o, sinti? por el automovilismo, incluso cuando los carros todav?a eran una novedad. "Yo recuerdo que cuando pasaba un carro por la calle yo sal?a a oler el perfume que dejaba el gas, que era un veneno, pero uno era tan ignorante que no sab?a nada", relata.
Piovesan comenz? a trabajar a los 10 a?os y todas las noches iba a la escuela industrial. A los 16 a?os tambi?n comenz? a destacar en la conducci?n. Tres veces corri? las Mil Millas en Italia, y particip? en numerosos campeonatos nacionales. En Venezuela s?lo compiti? en la carrera Maracaibo-Caracas de 1958. Despu?s prefiri? dedicarse exclusivamente a la preparaci?n de los veh?culos.
Por su manos han pasado varios pilotos venezolanos. Reconoce que a veces olvida algunos nombres, pero en su memoria guarda gratos recuerdos de los momentos vividos con Fernando Ba?z y Winston Chelby, Jos? Miguel Colleta y Massimo Olivieri.
Desde 1998 Piovesan est? pr?cticamente retirado de los deportes a motor, y ahora prefiere dedicar su tiempo al manejo de su taller de El Hatillo, el cual maneja junto con sus hijos Liliana y Franco.
"Como todo en Venezuela, se inicia con mucho entusiasmo, y despu?s se viene abajo. Es una l?stima, porque Venezuela tiene un potencial de muchachos sumamente buenos y competentes, pero no hay patrocinantes", lamenta. Sin embargo, considera que esta situaci?n puede cambiar, especialmente si el Estado aporta el apoyo necesario para fortalecer la industria e impulsar las competencias automovil?sticas.
Lo logramos
